Enfrentarte a una avería grave puede ser un proceso complicado cuando no realizas revisiones periódicas de tu vehículo. Según la RACE, algunas de las averías más caras como la reparación de la caja de cambios (valorado entre 4.500€ si es manual y 7.600€ si es automática), la culata (3.600€), o el turbo (2.990€) son averías que se pueden evitar realizando cambios de aceite y refrigerante en su momento así como conducir de forma suave y con aceleración paulatina. Realizar revisiones preventivas de forma periódica es la solución.

Los fabricantes recomiendan realizar una primera revisión entre los 10.000 y los 15.000 kilómetros. Una segunda revisión entre los 30.000 y los 35.000 kilómetros y la tercera revisión a partir de los 60.000km. ¿Después? Es recomendable realizar revisiones preventivas cada 10.000km de forma que los expertos puedan anticiparse a averías graves del coche y comprobar que los líquidos y componentes están en óptimas condiciones.

En Nermovil te ayudamos a revisar tu coche de forma periódica y de forma que puedas evitar averías graves y sobrecostes.

 

El motor

Revisamos todos los niveles de los líquidos para que estén en los márgenes máximo y mínimo recomendados:

  • Aceite, además de sustituirlo cuando indique el fabricante, entre 5.000 y 30.000 kilómetros, según modelo, es conveniente comprobar su nivel una vez al mes y siempre antes de un viaje largo. Si el coche es antiguo, mejor cada dos semanas.
  • Refrigerante. Cada 20.000 o 30.000 kilómetros conviene revisarlo y sustituirlo cada 40.000 kilómetros o cada dos años. Conviene ser riguroso en cambiarlo para que no pierda sus propiedades.
  • Limpiaparabrisas. Vital para mantener el parabrisas limpio y facilitar la visión.
  • Líquido de frenos. Conviene revisarlo un par de veces al año y cambiarlo cada dos.
  • Líquido de dirección. Debe controlarse al menos una vez al año si tu coche tiene dirección asistida hidráulica o electrohidráulica.

 

Los neumáticos

Comprobaremos que no presenten ningún corte ni bulto en su superficie ni laterales ni que tampoco hayan llegado a los testigos de desgaste.

También nos ocuparemos de la rueda de repuesto, ajustando su presión a la del resto.

Como en general los desplazamientos suelen hacerse con más peso de lo habitual (más equipaje, más ocupantes…), hay que comprobar las presiones recomendadas para viajar con carga y aplicarlas.

 

Amortiguadores y frenos

Veremos si el grosor de las pastillas de freno es el adecuado y vigilaremos el estado de los amortiguadores, que es conveniente cambiar si nuestro coche tiene aproximadamente 100.000 kilómetros.

 

 

Luces y limpiaparabrisas

Revisar que todas las luces funcionan correctamente: (posición, cruce, carretera y antiniebla delanteras; posición, freno, marcha atrás y antiniebla traseras; intermitentes y luces diurnas si tenemos)

En cuanto a los limpiaparabrisas, es conveniente verificar que las escobillas arrastran bien y que funcionan óptimamente.

 

Por último, acordaros de comprobar que lleváis el chaleco reflectante y los triángulos de emergencia. Y, si nos permitís, nos gustaría aconsejaros que incluyáis en vuestro equipaje una pequeña caja de herramientas, un botiquín de emergencias, una lata de aceite para el motor, una linterna y una manta. ¡A disfrutar!