Revisa tu coche a la vuelta de vacaciones

A la vuelta de las vacaciones revisar nuestro coche es fundamental. Todos sabemos lo importante que es revisar periódicamente nuestros vehículos por tres motivos principales: mantener nuestra seguridad, evitar averías y prolongar la vida útil del coche.

Hay que tener en cuenta que, durante los meses de verano, los coches se han visto sometidos a múltiples agresiones o circunstancias especiales que podemos resumir en cuatro:

1. Soportan elevadas temperaturas

La temperatura del asfalto puede duplicar la del medio ambiente, provocando un deterioro severo en los neumáticos, único punto de unión entre el vehículo y el suelo, por lo que hay que revisar minuciosamente su estado.

El calor también puede dañar otras piezas, sobre todo las de goma, presentes en aislantes o conectores de los sistemas eléctricos, que pueden impedir un correcto comportamiento. Tampoco está de más asegurarse del estado de las gomas de los limpiaparabrisas, para que no presenten grietas y evitar más de un disgusto cuando comiencen las lluvias.

Otra de las consecuencias del calor es que, para mantener una temperatura adecuada dentro del vehículo, muchas veces abusamos sin querer del sistema de refrigeración. También es conveniente revisarlo, porque las tuberías que llevan el aire pueden haber sufrido un elevado desgaste y ocasionar fugas del gas refrigerante.

Ten en cuenta que las temperaturas extremas afectan a otros elementos fundamentales de tu coche, como la batería: pueden dañar el electrolito, deteriorándola.

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2. Se han desenvuelto en un ambiente seco

Habitualmente, la escasez de lluvias del periodo estival hace que proliferen partículas en suspensión. Estas pueden acabar, junto al salitre de la playa, el polvo de caminos rurales y los restos de los insectos que nos hayan salido al paso, alojándose en los filtros de nuestro vehículo, tanto en el del aire como en el del habitáculo.

Esto impedirá la entrada normal de aire en el motor para su óptimo funcionamiento y dificultará la renovación del ambiente del habitáculo. Es necesario limpiarlos al menos cuando regresemos y, si estuvieran demasiado sucios, cambiarlos.

 

3. Han convivido con arena y sal

Si nuestro destino ha sido la playa, estos dos elementos pueden perjudicar seriamente al vehículo. Someterlo a una limpieza completa y a fondo es fundamental, pues evitará la posible oxidación o corrosión de la pintura, el deterioro del habitáculo y de otras piezas vitales para el funcionamiento del coche.

 

4. Realizan trayectos más largos de lo habitual

Esto hace que los niveles de líquidos se reduzcan. Es necesario comprobar el líquido refrigerante, el lubricante, el de freno y también el aceite, lo que garantizará que el motor funcione perfectamente.

Todas estas circunstancias que se dan en el periodo estival pueden haber mermado seriamente el estado de tu vehículo. Por tanto, poner en riesgo tu seguridad y la de las personas a las que llevas en tu coche. Solicita nuestra revisión completa aquí, y prepara tu coche para el otoño.

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